LOS
LIBROS
SANTA
ESCRITURA
En el transcurso de los siglos ha surgido y se ha enseñado la doctrina que la Santa Escritura está completa. En realidad, la Biblia contiene sólo un pequeño porcentaje del canon judío. Esta doctrina generada por la mente del hombre, niega la naturaleza misma de Dios; sugerir que él ya no desea o ya no puede conversar con el género humano es absurdo. El Señor Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre. Es sólo la moralidad y las creencias del hombre las que cambian con los vientos del tiempo.
¿Dónde se originó el término "Biblia"? El título que se dio al libro en los primeros siglos de la era cristiana indica claramente que originalmente se le consideraba como una biblioteca de muchos libros. Se le llamó "Biblia", libros, cuya forma es el plural del sustantivo neutro griego, Biblion. Cuando el título se transfirió del griego al latín, el término "Biblia", en latín, se puede entender como una forma plural o como un singular femenino. Con el tiempo, como los hombres estaban impresionados por la unidad de los escritos sagrados, llegaron a considerarlos cada vez más como un solo libro. De modo que, en parte, a causa de un error gramatical, al plural neutro se le trató como un singular femenino, y la palabra "Biblia", que significaba libros, llegó a ser "Biblia" con el significado de libro, del cual se deriva nuestra palabra Biblia, en castellano. La Biblia no era un libro que pasó de una generación a otra, dando cada una testimonio de todos los acontecimientos de su vida; sino que es una colección de escritos canónicos escritos y juntados por diferentes personas en diferentes períodos de tiempo. Cada uno escribió guiado por la inspiración divina del Espíritu de Dios, testificando de los tratos que el Señor hizo con ellos; TODOS TENIAN UN SOLO tema en la mente, la venida del Mesías, el Salvador del mundo.
Los así llamados "libros perdidos" de la Biblia son aquellos documentos que se mencionan en la Biblia de una manera tal que es evidente que eran auténticos y valiosos, pero que en el presente no se encuentran en la Biblia. Llamados algunas veces como escrituras perdidas, consisten al menos en los siguientes:
La profecía de Enoc...................................................... Judas v. 14
El Libro de las Batallas de Jehová.............................. Números 21:14
El Libro de Jaser........................................................... Josué 10:13; 2 Samuel 10:25
El Libro de las Leyes del Reino................................... 1 Samuel 10:25
Los Tres Mil Proverbios de Salomón.......................... 1 Reyes 11:41
El Libro de los Hechos de Salomón............................ 1 Reyes 11:41
Las Crónicas de Gad el Vidente................................. 1 Crónicas 29:29
Las Crónicas del profeta Natán................................... 1 Crónicas 29:29
Las Crónicas de Samuel el Vidente............................ 1 Crónicas 29:29
La Profecía de Ahías silonita........................................ 2 Crónicas 9:29
Visiones e historia de del vidente Iddo....................... 2 Crónicas 9:29; 13:22
El Libro del profeta Semeías....................................... 2 Crónicas 13:22
Las Genealogías del vidente Iddo............................... 2 Crónicas 33:19
El Libro Escrito Por Jeremías...................................... Jeremías 36:2, 32
El Libro Sellado de Daniel............................................ Daniel 12:4, 9
El Libro de Efraín........................................................... Oseas 8:11-12
Una Epístola Anterior a los Corintios.......................... 1 Corintios 5:9
Una Epístola Anterior a los Efesios............................. Efesios 3:3
Una Epístola a los Laodicenses.................................. Colosenses 4:16
Una Epístola Anterior de Judas................................... Judas v. 3
La lista anterior da testimonio del hecho que nuestra Biblia actual no contiene toda la palabra del Señor que él dio a su pueblo en tiempos antiguos, y nos recuerda que la Biblia, en su forma actual, está incompleta. Tal como se consigna en el último versículo del libro de Juan que dice: "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir" (v. 25).
Usted podría hacer la pregunta: "Si estos libros estaban en el canon judío, ¿no deberíamos tenerlos, y dónde están?" En respuesta, ofrecemos una explicación que se halla en unos anales de un remanente de la casa de Israel. En sus páginas se halla una profecía que tienen que ver con la venida de Cristo, y con los acontecimientos que se producirían después de su partida. El siguiente versículo describe fundamentalmente las acciones de "la Iglesia Grande y Abominable", que históricamente se correlaciona con las acciones de la iglesia a la que se le acredita con la colección y traducción de la Biblia. En Los Anales de los Nefitas se predice: "Porque he aquí, ha quitado del evangelio del Cordero muchas partes que son claras y sumamente preciosas; y también ha quitado muchos pactos del Señor" (1 Nefi 13:26).
Cuando Lehi y su familia salieron de Jerusalén antes de su destrucción, hace aproximadamente 600 años a.C., él obtuvo un conjunto de anales que contenían los escritos canónicos hasta esa fecha. Mencionados en los Anales de los Nefitas como las "Planchas de Bronce", hacen mención de escritos que en la actualidad no se encuentran en el Antiguo Testamento. Estos escritos son los de Zenoc, Zenós y Neum (1 Nefi 19:10; Alma 33:3-7). También hay evidencia de una extensa profecía de José en 2 Nefi 3:4-22, y se da una profecía de Jacob en Alma 46:24-26; pero la Biblia no contiene ningún relato de estas profecías. Estos escritos estaban evidentemente consignados en las planchas que el pueblo nefita llevó consigo a la Tierra Prometida de las Américas.
Los líderes cristianos han enseñado que la Santa Biblia está completa, por haber interpretado mal el pasaje de Apocalipsis 22:18-19, que dice así: "A todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro [Apocalipsis]: Si alguno añadiere a estas cosas [...]. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía [Apocalipsis]". Este mandamiento del Señor que está escrito aquí se refiere específicamente al libro de Apocalipsis. El entendimiento de estos pasajes se hará evidente si leemos la misma instrucción que se dio en Deuteronomio 4:1-2: "... los estatutos y decretos que yo os enseño [...]. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios". Seguramente, si estos versículos hubiesen sido sacados de contexto, tendríamos muy pocos testimonios acerca de los tratos de Dios con la casa de Israel. En su esencia, esta doctrina del pensamiento humano niega la divinidad y el poder de Dios. Muchos creen que las páginas de la Biblia son las últimas palabras de inspiración que ha dado el Señor, pero ¡ESTO NO ES ASÍ! ¿Se dan ellos cuenta de que el Libro del Apocalipsis, junto con el de Judas y las tres epístolas de Juan no se hallaban en el texto original de la Biblia? No fue sino hasta 196 años después de su impresión inicial que fueron confirmados como canónicamente correctos, y entonces fueron incluidos. Ciertamente, la revelación continua de Dios sirve como un testimonio para el género humano de que ¡el Dios de Israel es un Dios invariable! El Señor y sus palabras permanecen inmutables, independientemente de cual pueda ser la diferencia de época o de personas.
Repasemos otras posturas que tomamos. En primer lugar, ¿sobre qué partes de la tierra domina Dios? Por supuesto, usted va a decir: "Sobre todas". Tiene razón; Dios domina sobre toda la tierra. Pero recuerde que las áreas en las que se escribió la Biblia están principalmente en el Oriente Medio, algo en Grecia, Egipto y en otra área no lejos de ahí. Pero leamos lo que se indica en el libro de Génesis, en el tiempo en que se confundieron los idiomas de la gente que trabajaba en la Torre de Babel (capítulo 11:7-8): "Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad".
¿Se dio cuenta de que fueron esparcidos sobre toda la faz de la tierra? No sólo alrededor del área del Oriente Medio. Y si Dios es Dios de toda la tierra, y la gente fue esparcida por toda la faz de la tierra, ¿por qué no sería factible que Dios pudiera hablar a alguien más en otra parte de la tierra? Y si lo hizo, y dicha persona o pueblo dejaron constancia escrita, ¿por qué no podría considerarse como Escritura?
Pasemos a otro punto. Leamos dos versículos del libro del Apocalipsis que se halla en la Biblia (capítulo 20:12-13): "Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras".
Acudamos también al libro de Daniel que se halla en la Biblia (capítulo 7:10): "Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos".
Estos dos pasajes contienen lo que va a ocurrir durante nuestro juicio. Ambos revelan que vamos a ser juzgados por los LIBROS QUE ESTAN ABIERTOS. ¿De qué libros está hablando Dios? Usted podría decir que se refiere a los libros de la Biblia. Pero pregúntese, ¿consideraría usted el libro de Judas como un libro? ¿Y qué puede decirse de Tito, o de los tres libros de Juan? No, estos son exactamente lo que dicen en la Biblia que son, o sea, epístolas. Entonces. ¿se dejarán los pasajes afuera durante el tiempo de nuestro juicio? Dios no lo permita. Así que consideremos a la Biblia como UN SOLO LIBRO.
Hay otro punto que debemos explorar. Cuando el diablo tentó a Jesús, la primera tentación fue que convirtiera las piedras en pan. Pero, ¿cuál fue la respuesta que usó Jesús para vencer a la tentación?
"Escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). ¿Puede usted realmente creer que todas las palabras que proceden de la boca de Dios están en la Biblia? ¿Puede usted realmente creer que Dios no ha dicho nada durante 2000 años? Si es así, Dios no habla mucho. O tal vez nosotros no escuchamos mucho.
En el libro que se mencionó previamente, Los Anales de los Nefitas, se hallan algunos versículos que consideramos como "reveladores". Sírvase leer estos versículos.
2 Nefi 29:3 - " Y porque mis palabras resonarán, muchos de los gentiles dirán: Una Biblia, una Biblia, tenemos una Biblia, y no puede haber ninguna Biblia más".
4. Mas así dice el Señor: Oh necios, tendrán una Biblia; y procederá de los judíos, mi pueblo del antiguo pacto.¿Y cómo agradecen a los judíos la Biblia que han recibido de ellos? Sí, ¿qué pretenden decir los gentiles? ¿Se acuerdan de las peregrinaciones, de los afanes, de las aflicciones de los judíos, y de su diligencia para conmigo en llevar la salvación a los gentiles?
5. Oh gentiles, ¿os habéis acordado de los judíos, mi antiguo pueblo del pacto? No; sino que los habéis maldecido y aborrecido, y no habéis procurado recuperarlos. Mas he aquí, yo haré volver todas estas cosas sobre vuestra propia cabeza; porque yo, el Señor, no he olvidado a mi pueblo.
6. Necio, tú que dices: Una Biblia, tenemos una Biblia, y no necesitamos ninguna Biblia más. ¿Habríais obtenido una Biblia, de no haber sido por los judíos?¿No sabéis que hay más de una nación?
7. ¿No sabéis que yo, el Señor vuestro Dios, he creado a todos los hombres, y que me acuerdo de los que viven en las islas del mar; y que gobierno arriba en los cielos y abajo en la tierra; y manifiesto mi palabra a los hijos de los hombres, sí, sobre todas las naciones de la tierra?
8. ¿Por qué murmuráis por tener que recibir más de mi palabra? ¿No sabéis que el testimonio de dos naciones os es un testigo de que yo soy Dios, que me acuerdo tanto de una nación como de otra? Por lo tanto, hablo las mismas palabras, así a una como a otra nación. Y cuando las dos naciones se junten, el testimonio de las dos se juntará también.
9. Hago esto para mostrar a muchos que soy el mismo ayer, hoy y por siempre; y que declaro mis palabras según mi voluntad. Y no supongáis que porque hablé una palabra, no puedo hablar otra; porque mi obra aún no está terminada; ni se terminará hasta el fin del hombre, ni entonces ni nunca jamás.
10. De modo que no porque tengáis una Biblia debéis suponer que contiene todas mis palabras; ni tampoco debéis suponer que no he mandado escribir otras más.
11. Porque mando a todos los hombres, tanto en el este como en el oeste, y en el norte como en el sur, y en las islas del mar, que escriban las palabras que yo les declare; porque juzgaré al mundo conforme a los libros que se escriban, a cada cual según sus obras, según lo que esté escrito.
Este es un ejemplo del entendimiento que se halla en la Sagrada Escritura, pero que por lo general no se expresa hoy en día a los creyentes cristianos. Hay muchas verdades similares que los líderes religiosos del mundo han abandonado. A nosotros, los miembros del sacerdocio de La Iglesia de Cristo "Con el Mensaje de Elías", nos gustaría ofrecer a cada uno y a todos el esclarecimiento del completo plan del evangelio de Cristo según fue revelado por su Mensajero Celestial, Juan el Bautista resucitado (Malaquías 3:1).
El Señor Dios habló al género humano ayer, está hablando hoy y lo hará mañana. En la medida que prestemos atención a sus palabras de instrucción y advertencia, la maldición se ha levantado y se está levantando de sobre la faz de la tierra (Malaquías 4:5-6). Para más información con relación a lo que el Señor está diciendo hoy al género humano, sírvase contactar hoy mismo a La Iglesia de Cristo.
Sírvase leer este folleto, y después orar a Dios acerca de
la veracidad de lo que está escrito.
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